Catedral de Oviedo

La catedral es un edificio ciertamente hermoso, imponente, y qué duda cabe que también lleno de historia, arte, cultura… y ciencia, mucha ciencia. Cuando un científico levanta sus ojos a ella no ve solamente un montón de piedras finamente talladas y colocadas en un equilibrio que parece imposible, ve química, física, matemáticas, biología…

Ve la química que hay en la aleación de bronce (cobre y estaño) con la que están hechas las campanas, en la verja de hierro (Fe) que hay frente a la puerta, en los cationes de diferente metales (Cu+, Cd2+, Mn7+, Fe3+,…) que dan color a los vidrios de las vidrieras, y en la composición de las piedras que conforman las diferentes partes del edificio, calcita, dolomita, aluminosilicatos, óxidos
Ve la física en la energía de deformación que se almacena en las piedras debido a las fuerzas presentes en la estructura (We = Ui), en el teorema de los tres momentos de Clapeyron y en el teorema de Mohr entre secciones, ecuaciones complejas que hay que tener presentes para que el edifico no se venga abajo, y también en el reloj de la torre, que le recuerda que un segundo se define a partir cierta frecuencia de transición en los átomos de cesio.
Las matemáticas las aprecia cuando piensa en el área del rosetón, de forma circular (A = πr2), en lacomplicad formula trigonométrica que hubo que emplear para diseñar el reloj de sol que aparece en un lateral del edificio (ángulo β), o en el mágico número áureo (φ = 1,618033…), presente de alguna forma en el diseño de muchos edificios similares a este.
Y no se olvida tampoco el científico de la biología que hay o rodea a la catedral: la madera de nogal común (Juglans regia) con la que está hecha la cara labrada de la puerta principal, el musgo (Bryum argenteum) que se deja ver en algún muro, o la fauna omnipresente en los alrededores del edificio: el halcón peregrino (Falco peregrinus) en lo alto, la lagartija roquera (Podarcis muralis) escondida en las oquedades del muro, o un tipo de salamandra (Salamandra salamandra bernardezi) propia de los jardines de la catedral.
Bella, y sin duda llena de sabiduría, así es la catedral para un científico…
 
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