Fútbol

¿Cuánta ciencia hay en un partido de fútbol? Cuando estamos en el estadio, disfrutando del espectáculo deportivo, apenas nos detenemos a pensar que todos los fenómenos que ocurren en el campo, desde el más leve movimiento muscular de los jugadores hasta el gol de la victoria de tu equipo, están determinados por las leyes de la física, la química y la biología.
El movimiento de la pierna para golpear el balón no es sino el movimiento de músculos, que obtienen su energía mediante el ciclo de Krebs. Los jugadores corren en el campo, siendo por tanto portadores de una cierta energía cinética, chocan entre ellos produciéndose un intercambio de momento lineal, o lo que es lo mismo, ejerciendo una fuerza entre sí. Cuando finalmente un jugador se hace con el balón y lo golpea con la pierna, le imprime una cierta velocidad, e incluso puede producirle un movimiento de rotación, lo que le suministra a la pelota una energía cinética de rotación. Cuando la pelota se pone en movimiento mientras gira sobre sí misma, se pone de manifiesto el efecto Magnus, que hace que la pelota no se mueva en línea recta sino que curve su trayectoria, produciendo un “efecto” del que los futbolistas sacan provecho para intentar marcar un tanto. Mientras, el árbitro recibe información a través de su pinganillo gracias a las ondas electromagnéticas que llevan la información transmitida desde una radio, y si necesita detener el juego puede hacerlo emitiendo una onda de presión con su silbato.

 

Las camisetas y uniformes de los jugadores están hechas de polímeros sintéticos como nylon o PET, y el balón puede ser de un polímero de uretano. ¡¡Incluso la hierba del campo, mientras los jugadores corren sobre ella, está incorporando el CO2 atmosférico a moléculas orgánicas gracias al ciclo de Calvin!!
 
Y tú, ¿qué ves? La Ciencia es un bien colectivo, envíanos tus sugerencias a ucc@uniovi.es y las iremos incluyendo.
 
 
 

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