Examen de Capilla

          FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN

En el marco de las actividades que la Universidad de Oviedo ha preparado para la XXi Semana de la Ciencia se va a celebrar una representación teatral del antiguo examen de capilla, una prueba nocturna obligatoria para poder permanecer como docente en la Universidad antes de obtener la licencia para dar clase.

 

Tema del aspirante: Galileo Galilei, pionero de la divulgación científica

En una carta fechada el 16 de junio de 1612, y refiriéndose a su nueva publicación sobre las manchas solares, Galileo Galilei informaba a su amigo el canónigo Paolo Gualdo: “La he escrito en idioma vulgar porque he querido que toda persona pueda leerla". El libro saldría a la calle en italiano y no en latín, como era hasta entonces habitual para las publicaciones de ciencia. Algo muy importante estaba cambiando. Se debate fundamentalmente sobre la idoneidad, o no, de realizar la enseñanza en castellano, frente a la tradición que mantenía el latín como lengua de la diplomacia, la ciencia y la cultura, anticipándose a las propuestas de Benito Feijoo, profesor en las aulas ovetenses allá por el siglo XVIII.

El examen de capilla, así conocido por el lugar de celebración, era una prueba nocturna obligatoria para poder permanecer como docente en la Universidad antes de obtener la licenciatura. Incluía un paseíllo por las principales calles de la ciudad para ir a buscar al candidato, al padrino y al rector a sus moradas (en este caso se desarrollaría por la “pedrera”). Esta procesión estaba formada por doctores y miembros de la Universidad precedidos por los maceros y música. Posteriormente, y tras servir un refresco a los doctores, se entraba en la capilla, preparada para la ocasión, con las velas y la mesa con el libro, el reloj de arena y el candelabro. El examen se desarrollaba durante horas y se interrumpía a la mitad para servir una cena a los doctores examinadores. La parte más complicada era la de la disputa, en las que los doctores contradecían las tesis expuestas por el candidato quien, a su vez, tenía que rebatir estos argumentos. Tras la finalización se entregaba a cada doctor un haba blanca y un haba negra y se procedía a la votación, cuyo escrutinio era formalizado por el rector, comunicando los resultados al exhausto aspirante.

 

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